Control de caja para estaciones de servicio
En una estación de servicio —venda gas natural vehicular, líquidos como diésel y gasoholes, o las dos cosas— hay tres registros que no se hablan entre sí: lo que dice el sistema de despacho, lo que cobró el terminal de tarjetas y lo que el personal anotó al cerrar su turno. BIOCOM Cloud los cruza y señala dónde no cuadran.
Despacho
Cada venta registrada por el surtidor: recibo, turno, despachador, producto, volumen e importe.
Terminal de pago
Los cobros con tarjeta y billetera electrónica, con su lote y su hora.
Cierre de turno
Lo que declara quien entrega la caja, con el arqueo del efectivo por denominación.
Qué resuelve
Cuadrar una caja a mano obliga a comparar cientos de operaciones entre tres fuentes con formatos distintos. Lo que se escapa no suele ser un error grande, sino muchos pequeños que nadie tiene tiempo de perseguir.
Cobros sin venta que los respalde
Un cobro con tarjeta que ninguna venta del turno explica. Se revisa por persona y por día, y cada uno se relaciona con su venta antes de imputar nada: el objetivo es revisar, no acusar.
Diferencias en el cierre
La distancia entre lo que dice el corte del surtidor y lo que se entregó, separando efectivo de cobros electrónicos, sea el producto gas o líquido.
Turnos mal fechados
Una madrugada pertenece a la noche que la precede. Cuando se fecha en el día siguiente aparecen faltantes que nadie debe, y el sistema lo corrige antes de que ocurra.
Cierre de turno desde el móvil
El personal registra su cierre desde el teléfono al terminar el turno: el arqueo del efectivo por denominación, los cobros electrónicos y dos fotos obligatorias —el corte del surtidor y el ticket del terminal—. Las fotos se comprimen en el propio teléfono antes de enviarse, para que subirlas no dependa de tener buena señal.
Quién lo usa
BIOCOM Cloud nació dentro de una estación y allí se usa cada día. Cada regla del sistema se ha probado con turnos, cierres y dinero de verdad antes de ofrecerse a nadie más.